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Socio 280

 "Para nosotros ha sido la experiencia más bonita y gratificante de nuestras vidas, y animo a todas las personas a que la compartan"

 


 

Ante todo me quiero presentar, mi nombre es Pilar, y quiero compartir con todos vosotros mi experiencia con una niña de acogida de Bielorrusia.

En el año 95 me plantee que había muchos niños que necesitaban un hogar, y casualidades de la vida, oyendo la radio oí que estaban buscando familias de acogidas para niños afectados por la catástrofe de Chernobil, así que lo consulte con mi pareja y me puse en contacto con ellos.

En el verano de 1995, me trajeron una niñita de 8 años recién cumplidos. Cuando nos la entregaron el 2 de julio a las 4 de la tarde, con un sol abrasador, venia con un jersey de cuello alto, un trajecito, recién comprado para la ocasión y sandalias con calcetines, no os podéis imaginar la ternura que en esos momentos sentimos, y los nervios que teníamos de no saber qué hacer. Ese día no lo olvidaremos en la vida, te encuentras con una niña que no sabes, si tiene calor, que le gusta comer, etc, pero fue más fácil de lo que pensamos, a pesar que tuvimos ratos de no entendernos, pero ahora nos reímos mucho cuando lo recordamos.

Nosotros intentábamos entendernos a través de señas, pero la verdad es que ella puso todo de su parte y así nos fuimos entendiendo, con la comida, ella probaba todo lo que le poníamos. La experiencia de ver a una niña, la primera vez que ve el mar, el parque de atracciones, etc., no tiene nombre.

Ya han pasado 6 años desde ese primer momento, y tengo que decir que es una niña encantadora, dulce y muy cariñosa. Cuando era más pequeña ella me decía que en su corazón primero estábamos su mama y yo, segundo Alfonso, tercero los perros (tengo 2) y luego su abuela, eso es lo más bonito que puedes escuchar.

Hemos creado unos lazos muy fuertes, aunque nunca se ha atrevido a llamarme mama, ella me demuestra su cariño, además de ser para ella esa persona que todos hemos tenido cuando teníamos su edad, a la que contábamos nuestros “secretillos”, que si en el colegio ha pasado esto, que un chico la ha dicho guapa, etc, lo primero que hace es llamarme por teléfono para contármelo, con lo cual que más se puede pedir.

No quiero extenderme más, pues hay muchas anécdotas muy bonitas, pero creo que con este relato queda claro que para nosotros ha sido la experiencia más bonita y gratificante de nuestras vidas, y animo a todas las personas a que la compartan.

Alfonso y Pilar.

 

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