Nuestras experiencias

Nuestras experiencias2018-11-22T00:24:35+00:00

Yo empecé en la asociación porque quería ayudar a algún niño, no me importaba de donde fuera. No quería dar dinero a instituciones y no saber donde terminaba, quería saber de primera mano en que se utilizaba y por eso me decidí.

Pasados los tramites que todos conocemos, recibí un niño, con el que no me podía comunicar. En la primera semana que estuvo conmigo lo perdí 3 veces.
Me asuste un montón y acabe llevándolo atado de su muñeca a la mía, nos entendíamos como los indio, con palabras sueltas en ingles. A parte de todo esto mi marido no estaba por la labor, vamos, que no comparte mis ideas y la verdad es que no sabia que hacer.
Pasadas 3 semanas, pedí ayuda a una monitora que estaba en el pueblo donde veraneo y mi niño aprendió español en menos de una semana. Allí todo cambio, nos podíamos comunicar y llevamos 7 años de relación. Hay sus subidas y bajadas, porque los niños son niños y como todos, exigen, piden, etc.
Te unes al niño de una manera comparable a que fuera tu hijo y en mi caso recibo lo mismo.
Estoy encantada con decidirme a hacerlo y seguiré con ello porque me parece fantástico.
También he estado un par de años con otra niña y es otra maravilla.
No puedo contar nada malo de las 2 experiencias, todo bueno.

Aunque ellos todavía no sepan lo que haces por ellos, tarde o temprano lo sabrán o sino por lo menos lo sabes tu, ya que ves su evolución y esta demostrado que si se sanea su salud.

Saludos

Pilar

El conocer a una persona es una experiencia enriquecedora para cualquiera. El conocer a alguien para ayudarlo mucho mas, y si ese alguien es un niño que tiene privaciones en su país, carencias físicas y afectivas, aún lo es mas. Ese es el caso de los niños que se acogen , muchos de ellos procedentes de orfanato, de países afectados por la tragedia de Chernóbil durante su período de vacaciones y a través de un programa de colaboración, en nuestro caso, entre los gobiernos de Bielorrusia y España que se llama de saneamiento, y que tiene como objetivo , durante un corto período de tiempo, que éstos niños puedan beneficiarse de nuestro buen clima, buena alimentación y el cariño que les proporcionan las familias que colaboran en este proyecto, además claro está de tener unas felices vacaciones.

Nuestra experiencia personal como padres de acogida , además de enriquecedora es muy satisfactoria. Traemos desde hace 6 años a una niña que se llama Sasha, que ahora tiene 14 años y desde hace 3, también a su hermana Tania que ahora tiene 16 años, y que anteriormente venía con otra familia. Proceden de orfanato y en la ciudad de Gomel donde viven, están con una familia de acogida permanente que tienen otra hija. Es cierto que los niños son niños, independientemente de su procedencia y circunstancias y que hay que tener paciencia y dedicarles tu atención y cariño. También hay que tratar de educarles y corregirles si llega el caso, pero la felicidad que ves en sus rostros, la mejoría física que experimentan y el cariño que ellos te dan, te compensa con creces de todo lo que puedas hacer por ellos. Suelen venir pálidos, delgados tristes y apagados y se marchan contentos, morenos, con unos kilos de mas y con la alegría pintada en sus rostros de haber pasado unas felices vacaciones y de haber sido tratados con cariño. Ellos se saben importantes para sus familias de acogida, y eso les da autoestima, seguridad en sí mismos, confianza y sobre todo en general, muchas ganas de volver.

Cuando vino nuestra pequeña Sasha, era una niña muy pequeñita para su edad, delgadita y desgarbada. Ella nos dio una gran sonrisa , su pequeña mano y estamos seguros que en ese momento, también su confianza. Fue un momento mágico y sentimos desde el principio un vínculo de afecto entre ella y nosotros, vínculo que no solo no se ha roto, sino que se ha aumentado durante estos años y que permanecerá siempre con nosotros, aunque un día la dejemos de ver. Como anécdota graciosa recuerdo, que cuando fuimos a recogerla a la asociación, llevaba muchos bultos,( no traía ni maleta) y para agradarnos, quería cargarlos todos ella y no consentía que la ayudáramos .

Nosotros no hemos podido tener hijos y ésta experiencia nos ha cambiado la vida y nos ha aportado mucha ilusión , alegría y sentirnos necesarios para alguien que necesita de nosotros. Es una experiencia que recomendamos a cualquiera que tenga un mínimo de generosidad.

Que mas podemos decir. Que no tengáis miedo con el idioma. Ellos son muy listos porque suelen ser supervivientes natos y lo aprenden enseguida, sobre todo si son pequeños. Y especialmente que tengáis paciencia, mucha paciencia con ellos. Al principio casi todos se sienten tímidos e inseguros y como consecuencia de esa inseguridad algunos manifiestan cierta rebeldía, la de cualquier niño en sus circunstancias. Hay que comprender el cambio tan brusco que supone el enfrentarse de golpe a otras personas, otro país, otras costumbres, otro ambiente totalmente diferente y otras circunstancias, entre ellas el no poder entenderte. También es muy importante comprender que ellos no están acostumbrados a un trato tan afectuoso por parte de la personas que están con ellos allí, pues son mas fríos de carácter y manifiestan poco el afecto, aparte de que algunos de ellos no saben ni lo que es el afecto, sobre todo los que vienen de orfanato. Por todo ésto es posible que algunos desconfíen de nosotros´al principio, pero si te manifiestas con paciencia y les das cariño, te los ganas enseguida y la desconfianza se convierte en correspondencia. Yo diría que algunos vienen con el síndrome de “perro apaleado”.

Desde este espacio vuelvo a animaros a tener una experiencia de acogida con estos niños. Como suele suceder siempre, quizás haya que dar, pero como dice el Evangelio recibiréis el ciento por uno.

Marisa y Antonio

¡Hola!

(no quiero que se den sus verdaderos nombres)

La mayor , 17 años, viene a España desde los 9. Se adaptó muy bien desde el primer momento y no dio problemas de ningún tipo excepto que robaba todo lo que pillaba, dinero, objetos que le gustasen, teléfonos móviles etc. e incluso pequeñas joyas. Procede de una familia donde el padre es desconocido y la madre les abandonó a ella y a su hermano cuando ambos eran muy pequeños, siendo recogida por su tía materna cuyo marido es alcohólico. Un comportamiento inapropiado y la fuga con un mayor de edad hizo que los servicios sociales de su país la internaran en un orfanato donde ha pasado 3 años. En esta institución no ha dado problemas y
quitando los pequeños robos que continúan (pensamos que puede ser cleptómana) todo ha ido bien al tenerla “recogida” los veranos en una escuela de peluquería donde iba aprendiendo un oficio que hubo que descubrirle porque no mostraba más interés que el de ver TV y la música. Quiero a la niña mucho y ella también es muy afectuosa conmigo y con el resto de mi familia. Creo que en un ambiente estable, con las necesidades materiales cubiertas y descubriéndole y encaminándole buenas aficiones se puede sacar partido de ella aunque verdaderamente es todo un reto.

La pequeña, 9 años, viene a España desde los 7. Bellísima, inteligentísima, desordenadísima fomenta sin pretenderlo la envidia de la mayor. No conoce padre ni madre y vive entre los animalitos de la granja donde la cría una madre de acogida. Cuando llega a mi casa a principios de verano se siente feliz, pero le cansan dos meses fuera de su entorno. No ha dado ningún problema hasta la fecha. Tiene mucho interés en enseñarle ruso a mi nieta de 12 meses y nos queremos “de la tierra la cielo”.

Mi experiencia es que los buenos entornos, a los que cualquier niño tiene derecho y el PODER PRESTAR ATENCIÓN A SUS NECESIDADES TANTO MATERIALES COMO ANÍMICAS evitan muchos conflictos que surgen en estos niños de entornos tan desfavorables. Perseverando y sin tirar la toalla, al final se consigue cariño también de ellos hacia nosotros.

Un saludo

Carmen

Estamos muy contentos con los 2 niños, Sergio y su sobrina Olga, y también con la asociación mas que nunca.
Les compramos regalos y ropa, y les llevamos al dentista y médico para un chequeo. Les llevamos a un pueblo en Guadalajara para las fiestas y a la playa en Gijon. Comen como leones y su comportamiento va como es debido: cambian positivamente, aprenden el español, y practican deportes.
No tenemos televisión en casa y los niños leen, dibujan, etc.
Estamos en contacto con sus padres, quienes están felices con nosotros. y nosotros con ellos.

Saludos.

Ronald y María

Yo era una persona feliz, mis hijos se habían independizado, tenía tres niñas apadrinadas y un marido que estaba fuera de su tiempo por su forma de ser para con sus hijos y conmigo misma. Era activo, saludable, tierno, generoso… Estábamos dispuestos a vivir lo que no habíamos podido disfrutar antes.

Cuando crees que lo tienes todo, se te parte el mundo en dos. Mi marido murió por sorpresa y durante un año estuve perdida. Un día escuché en la radio a Glicerio, el antiguo presidente de la asociación, hablando de los niños bielorrusos y me animé a realizar una acogida.

Lizaveta llegó a primeros de julio de 2005 y os puedo asegurar que el verano fue durísimo. Una niña de 7 años, fría y con carácter, que no quería venir a España y lo repetía continuamente. El idioma, la alimentación y las costumbres no nos lo pusieron fácil. Me dije que nunca más volvería pero cuando la vi alejarse en el aeropuerto sentí que se había instalado en mi corazón y que debía intentarlo de nuevo.

Hemos pasado muchas cosas, buenas y malas, pero viene dos veces al año, es hermana de mis hijos y tía de mis nietos, que ya son tres. No sé qué voy a hacer sin ella cuando esto acabe… Hoy come de todo, habla español perfectamente y es una preciosidad. Lejos queda la frialdad, su piel seca y sus cuatro pelos. Ya viste una talla normal para su edad y no es aquella niña pequeñita, flacucha y con los dientes podridos. Hemos hecho un trabajo conjunto: yo le di lo que le faltaba y ella me enganchó a la vida. Es mi hijita del corazón y la quiero.

Mari Angeles

Estamos muy contentos con nuestra niña. La experiencia de poder ayudar a esta familia es muy gratificante, sabemos que viniendo con nosotros dos meses de vacaciones, mejora notablemente su salud. Darya ya tiene 13 años y empezó a venir con 7. Costó muchísimo esfuerzo por las dos partes: a comer, los horarios, el clima, el idioma… Esto ultimo yo creía que no lo conseguiría, pero al segundo año de venir empezó a soltarse y, aunque no hablaba bien, nos entendía perfectamente. Ahora ya es parte de mi familia.

Bienvenida

Ante todo me quiero presentar, mi nombre es Pilar, y quiero compartir con todos vosotros mi experiencia con una niña de acogida de Bielorrusia.

En el año 95 me plantee que había muchos niños que necesitaban un hogar, y casualidades de la vida, oyendo la radio oí que estaban buscando familias de acogidas para niños afectados por la catástrofe de Chernobil, así que lo consulte con mi pareja y me puse en contacto con ellos.

En el verano de 1995, me trajeron una niñita de 8 años recién cumplidos. Cuando nos la entregaron el 2 de julio a las 4 de la tarde, con un sol abrasador, venia con un jersey de cuello alto, un trajecito, recién comprado para la ocasión y sandalias con calcetines, no os podéis imaginar la ternura que en esos momentos sentimos, y los nervios que teníamos de no saber qué hacer. Ese día no lo olvidaremos en la vida, te encuentras con una niña que no sabes, si tiene calor, que le gusta comer, etc, pero fue más fácil de lo que pensamos, a pesar que tuvimos ratos de no entendernos, pero ahora nos reímos mucho cuando lo recordamos.

Nosotros intentábamos entendernos a través de señas, pero la verdad es que ella puso todo de su parte y así nos fuimos entendiendo, con la comida, ella probaba todo lo que le poníamos. La experiencia de ver a una niña, la primera vez que ve el mar, el parque de atracciones, etc., no tiene nombre.

Ya han pasado 6 años desde ese primer momento, y tengo que decir que es una niña encantadora, dulce y muy cariñosa. Cuando era más pequeña ella me decía que en su corazón primero estábamos su mama y yo, segundo Alfonso, tercero los perros (tengo 2) y luego su abuela, eso es lo más bonito que puedes escuchar.

Hemos creado unos lazos muy fuertes, aunque nunca se ha atrevido a llamarme mama, ella me demuestra su cariño, además de ser para ella esa persona que todos hemos tenido cuando teníamos su edad, a la que contábamos nuestros “secretillos”, que si en el colegio ha pasado esto, que un chico la ha dicho guapa, etc, lo primero que hace es llamarme por teléfono para contármelo, con lo cual que más se puede pedir.

No quiero extenderme más, pues hay muchas anécdotas muy bonitas, pero creo que con este relato queda claro que para nosotros ha sido la experiencia más bonita y gratificante de nuestras vidas, y animo a todas las personas a que la compartan.

Alfonso y Pilar